Le gustaba la barra del principio... cada vez que entraba en este Universo se posaba ahí y fantaseaba cómo habría sido su vida si hubiera tomado esta ó aquella decisión... quizá no estaría en la barra de este bar ahora, rodeado de gente a la que curiosamente veía feliz. Eso parecían.-No lo entienden, son demasiado jóvenes- pensaba para si, mientras sorbía el final de su ginebra...
SAM GAMGEE
jueves, 21 de junio de 2007
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3 comentarios:
Con lo que yo fantaseo cuando estoy en la barra es con la cantidad de tiempo que está tardando el Fenicio en meternos garrafón o algo peor. De momento se conforma con echar bien de sal en los boles de las patatas. Aprovechemos para seguir disfrutando de la música, las copas y el ambiente de "La parada de los monstruos" durante todo el verano que hoy empieza.
En la estación espacial habían habilitado un nuevo habitáculo. Esto no era una novedad en si. Cada día cientos de habitáculos abrían sus puertas. Otros cerraban. Era lo normal en esta ciudad flotante, una gran mole girando alrededor del planeta Nicato. Una mole donde vivían casi cien millones de personas.
La vida en el siglo XXX era rutinaria. Había pocas cosas que al hombre le quedara por descubrir, pocas cosas no informatizadas o mecanizadas, poco esfuerzo que hacer.
Sin embargo, a Delo Márty le llamó la atención la forma en que le llegó la publicidad de este nuevo recinto… le repartieron un flyer, un trozo de cartulina impreso en tinta, donde le invitaban a una segunda copa si iba el jueves… el recinto era un garito, un bar de copas al estilo del siglo XXI… bueno, iría a ver que se encontraba…
Nunca le perdoné a mi hermano gemelo que me abandonara durante siete minutos en la barriga de mamá, y me dejara allí, solo, aterrorizado en la oscuridad, flotando como un astronauta en aquel líquido viscoso, y oyendo al otro lado cómo a él se lo comían a besos. Fueron los siete minutos más largos de mi vida, y los que a la postre determinarían que mi hermano fuera el primogénito y el favorito de mamá. Desde entonces salía antes que Pablo de todos los sitios: de la habitación, de casa, del colegio, de misa, del cine -aunque ello me costara el final de la película. Un día me distraje y mi hermano salió antes que yo a la calle, y mientras me miraba con aquella sonrisa adorable, un coche se lo llevó por delante. Recuerdo que mi madre, al oír el golpe, salió de la casa y pasó ante mí corriendo y gritando mi nombre, con los brazos extendidos hacia el cadáver de mi hermano. Yo nunca la saqué del error.
Rafael Novoa
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