Larga ha sido la espera para que Madrid, ciudad de la noche, acogiera a una banda tan mítica como la que abandera Mr Robert Smith.
Pocos grupos que nacieron en la era del post-punk pueden alardear de haber sobrevivido casi 30 años después y The Cure lo ha logrado. Ahora, todos estamos a la expectativa de oír el tan ansiado nuevo álbum, todos esperando que recupere la esencia y el alma que les carcterizó ya que su anterior trabajo nos decepcionó un poco a todos aunque haya algunos temas que se salvan, quizá no fue acertada la aportación del productor.
Bueno, vamos a lo que realmente nos interesa, el concierto, qué puedo decir sino alabar casi 3 horas de espectáculo donde la esperanza, la melancolía y el desgarro se fundieron en un solo ser.
Plainsong sonó realmente mágica, atmosférica y parecía no echar en falta las melodías del teclado, como sabeis Roger O´Donnel fue expulsado sin más explicaciones del conjunto hace ya casi 4 años. Y esto se ha traído aquí porque de atmósferas se trata, y aunque se resienta un poco la densidad, la espesura, el globo o como quiérase llamarse, The Cure es una banda de atmósferas, aunque algunos no se enteren. Por eso se disfrutaron tres horas largas de concierto; y se diluyeron como se desvanecen las tres horas del Padrino, o las tres horas que dura un partido de algo que le guste a cada cual; por que esas tres horas no son una sucesión inane de canciones, o una cadena de acontecimientos insulsos, porque esas tres horas no son tres horas, son menos y por eso mucho más, y si no que se lo pregunten a Einstein.
PD: Para el crítico C. David Carrón de 'La Razón'. Una cosa es que no te guste The Cure, y otra cosa es que te paguen por hacer críticas de conciertos a los que no vas, o quizás sea que no conoces ni las canciones más populares de The Cure. No tocaron ni 'The Walk' ni 'Close To Me'...
DJ BOFI y ¡SANGRE Y TRUENOS!
jueves, 27 de marzo de 2008
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