Tom Smith y sus amigos de universidad vuelven a firmar un disco grandioso; en la época de los noventa, Blur y Oasis se peleaban por destacar más en la escena Indie, ahora se trata de Interpol y ellos, unos norteamericanos y éstos británicos, con el alma en lágrimas, plasmando su tristeza en unas composiciones casi perfectas.
Bonito, muy bonito.
Por fin les podré ver de noche en el Wintercase, je.
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